Cien años de Barandilla de la Concha

Tradición metalúrgica en Mendia y Murua

Tradición metalúrgica en Mendia y Murua

La barandilla de La Concha celebra este año su primer centenario de vida y con motivo de esta efemérides, la Comparsa Tradicional de Caldereros ha querido homenajear a través de su hijo a Juan Rafael Alday, el creador de este símbolo representativo de la ciudad. El acto de entrega del galardón se realizó el pasado martes en un emotivo acto que sirvió para recordar la singularidad de esta joya, convertida ya en un emblema indiscutible para Donostia.

Esta genuina barandilla data de 1910, año en el que el Ayuntamiento de la ciudad, aprovechando el auge que supuso la llegada de la reina Isabel II a Donostia, impulsó una reforma integral en la calle de los Baños, actual paseo de La Concha. La labor del arquitecto municipal, Rafael Alday, fue clave en esta remodelación que sirvió para convertir La Concha en Playa Real, digna de una monarca de la época.

Para ello fue necesario acometer cuatro operaciones de envergadura: la ampliación de la antigua carretera del paseo del litoral, la construcción sobre 96 pilares del actual voladizo, la creación del balneario de La Perla y la colocación, entre los años 1910 y 1920, de la conocida baranda. Este nuevo protector del litoral pasó a sustituir la anterior barandilla de 1895, que fue trasladada al paseo de Francia.

Evolución y mantenimiento de la Barandilla de la Concha

Mendia y Murua

Poco ha cambiado desde principios del siglo XX el aspecto del paseo de La Concha que idearon Alday y su colega Ramón de Cortázar, conocido por trazar el ensanche. Aunque para ello, se han tenido que acometer continuas labores de mantenimiento. Sobre todo después de los oleajes que azotan con frecuencia la costa guipuzcoana.

Uno de los temporales más violentos se registró en marzo de 2008, cuando el litoral fue golpeado con fuerza por el Cantábrico. Lugares como el balneario de La Perla, la sede el Atlético, Eguzki y la discoteca Bataplán, contabilizaron importantes pérdidas y necesitaron tiempo para recuperarse. Al igual que la baranda de La Concha, que perdió quince metros al ser arrancados de cuajo a la altura del Hotel Londres.

La encargada de restaurar la barandilla fue la empresa errenteriarra Mendia y Murua, desde donde aseguran que reproducir este ornamento “no es nada fácil”. Uno de los técnicos de la compañía, José Ignacio Arribas, argumenta que, a diferencia de otras piezas, la barandilla de La Concha requiere de una elaboración manual. “La baranda original se coloca en un cajón de arena especial para fabricar el contramolde y después lo rellenamos con material de fundición desde dos extremos, una delicada operación que sólo algunas empresas pueden llevar a cabo con garantías”, explica el empleado.

Barandilla de la Concha como cabezal

Pedidos peculiares

La compañía Mendia y Murua no sólo se encarga de reproducir la barandilla, sino también otros elementos del mobiliario emblemático de Donostia como las pequeñas farolas de época y los floreros del paseo de Francia. Pero, como explica Arribas, muchos de sus trabajos corresponden a particulares que piden ejemplares de la barandilla.

Una de las curiosidades de esta obra es que su imagen no está registrada, por lo que todos aquellos que lo deseen pueden hacerse con una copia. Como consecuencia, es posible encontrarse con este icono donostiarra en Marbella, Madrid y varios puntos de Gipuzkoa. “Algunos los compran para decorar sus restaurantes, casas, jardines, mesas, puertas y hay hasta quien los pide para cabezales de la cama”, especifica Arribas.

Tal y como se informa en la página web de Mendia y Murua, el precio de cada fragmento de la barandilla varía dependiendo del tamaño y la cantidad de piezas que se pidan.

Las claves

El aspecto que presenta actualmente la ciudad de Donostia está estrechamente ligada con el trabajo que desempeñó el arquitecto municipal Juan Rafael Alday a partir de 1905. Además del paseo de La Concha y su conocida barandilla, este donostiarra es autor de numerosas obras como la reforma del Mercado de San Martín, la remodelación del Ayuntamiento, la restauración de San Telmo, el edificio de la Pescadería de La Bretxa, el teatro Principal, el actual edificio del Parque de Bomberos, la ampliación de las escuelas de Amara, la renovación de las Escuelas Zuloaga, el edificio del número 22 de la calle Prim, dos de los tramos del voladizo de la playa, el remate de piedra entre los relojes de La Concha y la farola de la primera rampa. Asimismo, este arquitecto realizó la memoria que justificó el proyecto para construir el balneario de La Perla, que fue ejecutado en 1908 por Ramón de Cortázar.

Fuente: Noticias de Gipuzkoa

Deja un comentario